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Los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODMs)

En septiembre de 2000, líderes de más de 180 gobiernos se reunieron en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas y adoptaron la amplia y progresista Declaración del Milenio , la cual identifica las prioridades para el nuevo milenio. La Declaración ofrece un nuevo marco para reducir la pobreza y promover el desarrollo, y establecer una serie de objetivos conocidas como los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODMs), destinadas a guiar la acción y establecer las prioridades a nivel nacional. Estos objetivos tienen como objetivo no solamente estimular el progreso en el mundo en desarrollo sino también ser un medio para asegurar que los países más ricos y las instituciones intergubernamentales contribuyan a acelerar este progreso.

Los ocho objetivos (ODMs) establecieron objetivos específicos e indicadores precisos para las siguientes áreas: erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la educación primaria universal; promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades; asegurar la sostenibilidad del medio ambiente; y asegurar las alianzas mundiales para el desarrollo. Una lista completa de estos objetivos y sus indicadores correspondientes se encuentra aquí .

La IWHC y otros defensores de los derechos sexuales y reproductivos están trabajando para desarrollar formas para lograr el progreso de una amplia gama de temas dentro del marco establecido por las ODMs. La IWHC está comprometida en asegurar que los objetivos centrales de la CIPD—incluido el acceso universal a la salud reproductiva para el año 2015—se priorizan en el marco de la interpretación e implementación de las ODMs, y nosotros estamos en una posición singular para asegurar que se mantenga el impulso hacia el logro de estos objetivos. Durante los años 80 y principios de los 90, desempeñamos un papel vital en los esfuerzos tendientes a convencer a los encargados de formular políticas en los campos de población y planificación familiar—dominados en aquel momento por tendencias que procuraban regular la fecundidad de la mujer sin mantener siempre el respeto por sus derechos humanos—a que adoptaran un enfoque más concentrado en los derechos de la mujer a gozar de la salud reproductiva. Luego asistimos en la movilización de la mujer a nivel mundial para persuadir a los gobiernos a que adoptaran este enfoque, lo cual resultó en la adopción del Programa de Acción de la CIPD, por parte de 179 naciones. Actualmente estamos trabajando para asegurar que la misma perspectiva se aplique a las ODMs, tanto dentro del sistema de las Naciones Unidas como a nivel nacional, bregando por un enfoque basado en los derechos al desarrollo que le asigna prioridad a la equidad, a los profundos cambios sociales y la sostenibilidad en lugar de al simple logro de metas cuantitativamente estrechas.