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Johnny and Jaqui's Story

Written By: Lori Adelman
November 15, 2010

 

IWHC partner PROMSEX released a story today about a tragic—and preventable—maternal death due to unsafe abortion complications. An excerpt can be found below in both English and Spanish.

His name is Johnny, and he is someone who confirms for me that gender equality is possible and that love exists. A year ago Johnny lost the person he loved the most. Jaqui, a young woman with a disabled child, died. According to the medical report her death was caused by sepsis from unsafe abortion, but in fact, it was because of injustice, and above all, because she was denied a therapeutic abortion . . .

Johnny did his utmost to make sure that Jaqui survived her 27 days in intensive care and every day sent word of her progress. Any signs of life were understood by him as a sign of hope and he made these known to us. At the same time, the debate around the decriminalization of abortion was at its peak and many people were in the streets and in the media, demanding debate among the parliament and the Minister of Health around the protocol of therapeutic abortion. It was in these marches where I got to know Johnny personally; there he was, together along with youth and women, with his poster raised up, joining his voice to ours, with anger in his throat, so that no more women had to die for an abortion, but above all, for the end of indifference.

It’s true that justice has not been found for Jaqui. Justice is also lost for the thousands of women whose health is at risk by not having access to a therapeutic abortion, and probably for her son who survived and will never understand why his mother still has not returned . However, Jaqui has something different than many other victims—she has Johnny, who  cannot be consoled that she has been lost, but who takes from this loss an unimaginably generous purpose, so that other women do not have to go through the same thing that happened to Jaqui.

Johnny, though a simple man, humble and deeply religious, forms a part of the anonymous social fighters who want their neighborhoods to have water, decent housing, and security. He is not someone who has money, however, his main asset is his commitment to life, to justice and to women, and for this I think it’s worth it that we take time and we bear witness to the tribute that he has offered Jaqui, on this sad first anniversary of her death.

To learn more about PROMSEX and their work to ensure access to safe abortion for women in Peru, please click here.

Su nombre es Johnny, alguien que me confirma que la igualdad de género es posible y que el amor existe. Johnny perdió hace un año a la persona que mas amó, como el mismo dice. Jaqui, una joven mujer con un hijo con una discapacidad, murió; según el informe médico, a causa de una sepsis por aborto inseguro, pero según los hechos, a causa de la injusticia, pero sobre todo, por negarle el aborto terapéutico.

Poco se sabe de los detalles, pues casi todo pasó en la total soledad de Jaqui. Los hechos se produjeron cuando Johnny, por motivos de trabajo, estaba ausente. Por testigos, se sabe que Jaqui fue agredida sexualmente por el familiar que les arrendaba la casa, quien para variar, la culpó del hecho y Jaqui, llena de vergüenza, decidió ocultarse, incluso de Johnny. Nadie conocía su drama. Colateralmente, Jaqui, ya presentaba un problema renal de consideración.

Aunque se sabe muy poco, hay evidencias que señalan que acudió al hospital, pues junto con su tarjeta de nefrología, se le encontró también un carnet de control prenatal. Las pocas veces que se dejó ver por la madre en ese entonces, ella notaba que su salud cada día se deterioraba, hasta que un día, su hijo dio aviso que su madre no se podía despertar. Cuando acudieron en su ayuda, estaba en un coma del cual nunca despertó.

Johnny hizo lo indecible para que su Jaqui se mantuviera los 27 días que sobrevivió en cuidados intensivos y cada día, a un grupo de gente nos enviaba por correo dando cuenta de su evolución. Cualquier signo de vida, era entendido por él como una esperanza y así nos lo hacía saber. En ese mismo tiempo, el debate de la despenalización estaba en su cumbre y muchas estábamos en las calles y en los medios, exigiendo el debate parlamentario y al Ministro de Salud, el protocolo del aborto terapéutico. Fue en esas marchas en donde conocí  personalmente a Johnny, allí estaba, junto con los jóvenes y las mujeres, con su cartel en alto,  uniendo su voz a la nuestra, con la rabia atravesada en la garganta, para que ninguna mujer mas, tenga que morir por un aborto, pero sobre todo, por la indiferencia.

Es cierto que Jaqui no ha encontrado justicia, como tampoco han podido encontrar las miles de mujeres cuya salud está en riesgo por no tener acceso a un aborto terapéutico, y probablemente, su hijo que ha sobrevivido, jamás entenderá porque su madre aún no ha regresado. Sin embargo, Jaqui tiene algo diferente que el resto de las víctimas, ella tiene a alguien que no se consuela con haberla perdido, pero que hace de su pérdida un propósito generosamente inimaginable, para que otras mujeres no tengan que pasar por lo mismo que pasó Jaqui.

Johnny aunque es un hombre sencillo, humilde y profundamente creyente, forma parte de los luchares sociales anónimos, que buscan que sus barrios tengan agua, viviendas dignas, seguridad. No es alguien que tiene dinero, sin embargo, su mayor posesión es su compromiso con la vida, con la justicia y con las mujeres, por eso creo que vale la pena que nos tomemos un tiempo y podamos ser testigos del homenaje que ha ofrecido a Jaqui, en este triste primer aniversario de su muerte.

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